viernes, 18 de enero de 2013

El Hombre que asustaba Trainees (1° Parte)



Mariano trabajaba en una agencia de publicidad como "Creativo", o al menos eso decía su recibo de sueldo, ya que la creatividad no es una posición laboral si no más bien un atributo o talento personal.
Específicamente, su posición era la de "Redactor Senior". A pesar de que el término "senior" en la mayoría de los casos se aplica a las personas pertenecientes a la tercera edad, Mariano sólo tenía 28 años. Aunque, después de 5 años en la misma agencia, ya se sentía como de 80.
Como podrán imaginar, después de tantos años siguiendo la misma rutina laboral (llegar tarde, sentarse, procastinar, recibir un brief, procastinar, pensar, procastinar, presentar ideas, procastinar, volver a pensar, procastinar, volver a presentar, procastinar, hacer lo que cliente quiere, procastinar, irse a casa tarde y procastinar), Mariano ya no encontraba motivos reales ni profesionales para permanecer en la agencia... ni en el mundo de la publicidad.
Estaba decidido a renunciar y cumplir su sueño conurbánico de poner un parripollo en Del Viso y, tal vez, luego ampliarlo a una cadena de restaurantes antihigiénicos pero muy baratos.
Así que ese 29 de febrero iba a ser un día especial para él, no sólo porque después de 4 años iba a comer ñoquis al menos una vez cada mes, sino porque además iba a renunciar y abandonar el microcosmos publicitario de una vez por todas.
Allí se dirigía, rumbo a la oficina de su jefe, decidido a comunicarle que no sólo iba a renunciar a su puesto sino también a todo lo que la publicidad tenga para ofrecerle (lo cual, como todos sabemos, es realmente muy poco). Sólo 20 pasos de una persona normal lo separaban de su objetivo, aunque en este caso para él eran un par de pasos más debido a su baja estatura. Este dato, que para muchos puede parecer accesorio, resultó vital para que la vida laboral de Mariano cambiara para siempre, ya que de haber dado menos pasos para llegar a la oficina de su jefe nunca se hubiera chocado con Dalia, la nueva trainee creativa, que dio la casualidad que justo ese día (tan especial como todos los 29 de febrero) comenzaba a trabajar en la agencia.
El golpe fue seco, inesperado y casi dramático. La cabeza de Mariano dio torpemente contra el hombro de Dalia (quien, como se habrán dado cuenta, era más alta), desequilibrando su andar y haciendo que la taza con café que estaba llevando hacia la oficina de su ahora mutuo jefe se estrellara estrepitosamente contra el piso, causando un derrame de líquido no sólo en el suelo sino también en la cara de la nueva interna.
Ambos se agacharon al mismo tiempo para juntar la taza ya rota. En el camino hacia ella cruzaron miradas, pero en vez de surgir el clásico cliché de las películas románticas, ocurrió algo totalmente distinto: al ver esas lágrimas corriendo por las mejillas de Dalia, Mariano recordó sus primeros días como trainee, donde la inocencia y la ilusión ocultaban la cruel y absurda realidad de este supuesto "País de las Maravillas" que es la publicidad.
Rememoró ese 29 de Febrero (sí, otra vez) de hace 8 años cuando hizo su entrada (poco) triunfal en las oficinas de OtrantoGutiérrezTalamonti (OGT, para abreviar) para trabajar como trainee en el departamento creativo de la agencia, hasta entonces compuesto por una persona: Gustavo Otranto, quien era a la vez CEO, ProTesorero y Organizador de Asados de la empresa.
Como bien dice la siguiente frase, conseguir trabajo como trainee de OGT, fue ídem. Resulta que él se encontraba estudiando Redacción Publicitaria en el Orlando Ad Kindergarten, hasta que un día uno de sus profesores, que trabajaba como redactor semi junior en una agencia de renombre (tenía como 7 en su denominación), le anunció a Mariano y a sus compañeros que había surgido una vacante en una de sus ex-agencias (la número 12, creo) y que él tenía la posibilidad de colocar a uno de sus "padawanes" (sí, así llamaba a su alumnado) en esa posición. El único requisito: laburar todo el fin de semana en un brief de pañales para caballos que él había recibido en su agencia, y en el que por supuesto no tenía ganas ni intención de trabajar.
Mariano vio la oportunidad y dedicó todo ese fin de semana donde tenía pensado clavarse las temporadas completas de Doctora Quinn a trabajar en ese dificultoso brief. El lunes le presentó sus ideas al profesor, quien si bien no las aplaudió de pie, terminó por darle el trabajo a Mariano, ya que el resto de sus compañeros aprovecharon el fin de semana para divertirse, salir, ir a bailar y emborracharse en vez de trabajar. Claramente aún no estaban preparados para empezar a hacer sus primeras armas en el negocio. Bien por ellos.
Sus primeros días estuvieron llenos de perplejidad y asombro, descubriendo cómo todo eso que aprendió en el Ad Kindergarten servía absolutamente para nada. Sin embargo, los años (y las agencias) fueron pasando y Mariano terminó por acostumbrarse a este constante devenir de nimiedades emperifolladas que es la comunicación publicitaria.
Así que ahí estaba ahora, frente a la puerta de su jefe, en su novena agencia en ocho años de carrera, agachado y mirando a la nueva trainee lagrimear frente al infortunio ocurrido. Mariano quiso consolarla, pero lo que salió de su boca fue lo siguiente:

- Uy, ahora te vas a comer una cagada a pedos de aquellas.
- ¿En serio? ¡Pero si es mi primer día! - respondió ella casi al borde del suicidio psicológico.
- ¿Y eso que tiene que ver? A José no le importan esas cosas, los sentimientos. Por algo llegó a jefe. - replicó Mariano, de manera dura pero honesta.
- ¿Tan malo es? En la entrevista me pareció muy amable. - dijo Dalia, escéptica.
- Claro, eso es porque te quiere coger. Obvio. - Mariano no tenía filtro.
- ¡¿Quéeee?! - Dalia no lo podía creer.
- Te entiendo, vos sos nueva y todavía no sabés cómo se maneja todo este mundo. Si querés llegar a algún lado trabajando en publicidad, a alguno te vas a tener que voltear. Pensalo, después de todo José no es tan feo. 
- ¿Estás loco? ¡Yo tengo dignidad! - dijo Dalia.
- Entonces este trabajo no es para vos, claramente. - replicó Mariano, con un cierto grado de felicidad interior.
- Parece que no... creo que me equivoqué en aceptar este trabajo. Además no estudié 5 años en la universidad para venir a servirle café a un pervertido.
- Bueno, técnicamente ni siquiera llegaste a servírselo.

La mirada de odio de Dalia lo dijo todo, fue una mezcla de bronca, impotencia e incredulidad. Pensó en pegarle un buen rodillazo en los huevos a Mariano, pero rápidamente se dio cuenta de que eso era físicamente imposible debido a la baja estatura de su "contrincante". Por eso decidió evitar involucrarse en otra situación vergonzosa y, sin decir más palabras, dio la vuelta y se fue. Para siempre.
Mariano se quedó sólo, frente a la puerta de su jefe, con lo que quedaba de la taza de café en la mano. Su mente seguía dando vueltas pensando en todo lo que acababa de ocurrir. De repente, la puerta se abrió y José apareció en escena.

- ¡Qué hacés Marian! ¿todo bien? ¿querías decirme algo? - dijo, canchero.

Mariano lo miró y, aún con la cabeza girando a mil por hora, respondió:

- Eeeeh... sí. Quería saber si necesitabas que te recomiende algún trainee, porque la que contrataste acaba de renunciar.
- Qué cagada, me la quería coger. - respondió José, insatisfecho.

Mariano sonrío. Su vida profesional acababa de cobrar sentido.

Continuará.

jueves, 10 de enero de 2013

Messi: Cuando el cuero vale más que el oro.


Ahí está, sentado en su butaca, ataviado como nunca, impaciente, con ganas de juntarse con su novia de toda la vida: la pelota.

Fabio Cannavaro, otrora Balón de Oro en una época donde el fútbol todavía no había sido reinventado por la sinfónica de Pep Guardiola y su más notable solista, abre el sobre y pronuncia su nombre.

Sonríe, en una mezcla entre alegría y nervios, porque sabe que en unos segundos va a estar ahí arriba, frente a todos. Frente a leyendas del fútbol que antes estuvieron en su lugar, pero que nunca podrán estar a su altura. Sabe que los Platini, los Beckenbauer, los Ronaldo (el original, el único fenómeno) van a estar atentos a lo que diga y van a esperar a que termine para ponerse de pie y aplaudirlo. Sabe que alrededor del mundo, hay miles de personas esperando sus palabras. Tímidas, inocentes, simples.

Una vez más, el planeta fútbol lo ha reconocido como el mejor de su especie, como el último salto evolutivo de la vida futbolística. Dicen que ha llegado a la madurez como jugador. Sin embargo, él parece querer permanecer en la infancia, en esa etapa donde todo es asombro, descubrimiento, diversión, pero por sobre todas las cosas, juego.

Le dan al fin su cuarto balón de oro consecutivo. Lo mira, está contento, pero no se lo nota pleno. Tal vez porque a él le gusta más ese balón hecho de cuero (sí, es un anacronismo, pero aún sirve) con el que se divierte y nos maravilla cada 3 días.

Lo mira, dorado, resplandeciente, macizo y no puede dejar de sentir una cierta decepción al notar que con ese balón no puede jugar, no lo puede patear, no puede inventar. Sabe que nunca estará en sus pies, sino que permanecerá para siempre en su vasta vitrina de trofeos.

Habla. Agradece a los que lo votaron, a sus compañeros, a su familia, a su hijo. No quiere estar allí, no quiere fotos ni que la gente se ponga de pie para aplaudirlo.

Quiere estar en una cancha. Pateando un balón de cuero, que para él es como de oro.


Nietzsche: Un loco lindo.



Acercarse a la obra de Friedrich Nietzsche puede resultar muchas veces una tarea ardua. Sumado a la cantidad de prejuicios sobre su personalidad (polémica sí, pero auténtica también), su estilo discursivo actúa muchas veces como barrera para la comprensión de su pensamiento.

Quien haya leído obras como "Así habló Zaratustra" puede notar con rapidez cómo la expresividad del pensamiento Nietzschiano se basa más que nada en el relato, la parábola y la metáfora, semejándose (a propósito) al estilo utilizado en La Biblia.

Sin embargo, a pesar de lo complejo que puede resultar el abordaje de su obra, Nietzsche también ha dejado una invalorable colección de frases y pensamientos que, más allá de su enunciación, abren la puerta a un vasto desarrollo discursivo interno, que puede llevar a quien las lee a una interminable reflexión sobre su acontecer cotidiano.

A continuación, les dejo las expresiones más destacadas de este inacabable filósofo alemán:
  • El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo.
  • La esperanza es el peor de los males, pues prolonga el tormento del hombre.
  • Aquel que tiene un "por qué" para vivir se puede enfrentar a todos los "cómo".
  • Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti.
  • Todo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal.
  • La palabra más soez y la carta más grosera son mejores, son más educadas que el silencio.
  • No hay razón para buscar el sufrimiento, pero si éste llega y trata de meterse en tu vida, no temas; míralo a la cara y con la frente bien levantada.
  • Ser independiente es cosa de una pequeña minoría, es el privilegio de los fuertes.
  • En el amor siempre hay algo de locura, mas en la locura siempre hay algo de razón.
  • La mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo. Engañar a los demás es un defecto relativamente vano.
  • Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado.
  • ¿Es el hombre sólo un fallo de Dios, o Dios sólo un fallo del hombre?
  • El hombre, en su orgullo, creó a Dios a su imagen y semejanza.
  • La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño.
  • Todo el que disfruta cree que lo que importa del árbol es el fruto, cuando en realidad es la semilla. He aquí la diferencia entre los que creen y los que disfrutan.
  • La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar.
  • La verdad es que amamos la vida, no porque estemos acostumbrados a ella, sino porque estamos acostumbrados al amor.
  • Las convicciones son más peligrosos enemigos de la verdad que las mentiras.
  • La esperanza es un estimulante vital muy superior a la suerte.
  • Lo que no me mata, me fortalece.
  • Lo que hacemos no es nunca comprendido, y siempre es acogido sólo por los elogios o por la crítica.
  • Hay almas esclavizadas que agradecen tanto los favores recibidos que se estrangulan con la cuerda de la gratitud.
  • Todo idealismo frente a la necesidad es un engaño.
  • El hombre sufre tan terriblemente en el mundo que se ha visto obligado a inventar la risa.Sólo comprendemos aquellas preguntas que podemos responder.
  • Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.
  • El mundo real es mucho más pequeño que el mundo de la imaginación.
  • Lo absurdo de una cosa no prueba nada contra su existencia, es, más bien, condición de ella.
Siempre creí que Nietzsche podría haber sido un gran redactor, aunque seguramente hubiera aborrecido la publicidad.

jueves, 3 de enero de 2013

Redistribución de la inteligencia.

Palabras de Pepe Mujica en el encuentro con los intelectuales, el miércoles 29 de abril de 2009, en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo.




Transcripción:

Queridos amigos:
La vida ha sido extraordinariamente generosa conmigo.
Me ha dado un sinfín de satisfacciones más allá de lo que nunca me hubiera atrevido a soñar.
Casi todas son inmerecidas. Pero ninguna más que la de hoy: encontrarme ahora aquí, en el corazón de la democracia uruguaya, rodeado de cientos de cabezas pensantes.
¡Cabezas pensantes! A diestra y siniestra.
Cabezas pensantes a troche y moche, cabezas pensantes pa’ tirar pa’ arriba.
¿Se acuerdan de Rico Mac Pato, aquel tío millonario del pato Donald que nadaba en una piscina llena de billetes?
El tipo había desarrollado una sensualidad física por el dinero.
Me gusta pensarme como alguien que le gusta darse baños en piscinas llenas de inteligencia ajena, de cultura ajena, de sabiduría ajena.
Cuanto más ajena, mejor.
Cuanto menos coincide con mis pequeños saberes, mejor.
El semanario BÚSQUEDA tiene una hermosa frase que usa como insignia:
“Lo que digo no lo digo como hombre sabedor, sino buscando junto con vosotros”.
Por una vez estamos de acuerdo.
¡Si estaremos de acuerdo!
Lo que digo, no lo digo como chacarero sabiondo, ni como payador leído, lo digo buscando con ustedes.
Lo digo, buscando, porque sólo los ignorantes creen que la verdad es definitiva y maciza, cuando apenas es provisoria y gelatinosa.
Hay que buscarla porque anda corriendo de escondite en escondite.
Y pobre del que emprenda en soledad esta cacería.
Hay que hacerlo con ustedes, con los que han hecho del trabajo intelectual la razón de su vida. Con los que están aquí y con los muchos más que no están.

DE TODAS LAS DISCIPLINAS
Si miran para el costado van a encontrar seguramente algunas caras conocidas porque se trata de gente que se desempeña en espacios de trabajo afines. Pero van a encontrar mucho más caras que les son desconocidas, porque la regla de esta convocatoria ha sido la heterogeneidad.
Aquí están los que se dedican a trabajar con átomos y moléculas y los que se dedican a estudiar las reglas de la producción y el intercambio en la sociedad.
Hay gente de las ciencias básicas y de su casi antípoda, las ciencias sociales; gente de la biología y del teatro, y de la música, de la educación, del derecho y del carnaval.
Y en tren de que no falte nada, hay gente de la economía, de la macroeconomía, de la microeconomía, de la economía comparada y hasta alguno de la economía doméstica.
Todas cabezas pensantes, pero que piensan en distintas cosas y pueden contribuir desde sus distintas disciplinas a mejorar este país.
Y mejorar este país significa muchas cosas, pero desde los acentos que queremos para esta jornada, mejorar el país significa empujar los complejos procesos que multipliquen por mil el poderío intelectual que aquí esta reunido.
Mejorar el país, significa que dentro de veinte años, para un acto como este no alcance el Estadio Centenario, porque al Uruguay le salen ingenieros, filósofos y artistas hasta por las orejas.
No es que queramos un país que bata los récords mundiales por el puro placer de hacerlo.
Es porque está demostrado que, una vez que la inteligencia adquiere un cierto grado de concentración en una sociedad, se hace contagiosa.

INTELIGENCIA DISTRIBUIDA
Si un día llenamos estadios de gente formada va a ser porque afuera, en la
sociedad, hay cientos de miles de uruguayos que han cultivado su capacidad
de pensar.
La inteligencia que le rinde a un país es la inteligencia distribuida.
Es la que no está sólo guardada en los laboratorios o las universidades, sino la que anda por la calle.
La inteligencia que se usa para sembrar, para tornear, para manejar un autoelevador o para programar una computadora.
Para cocinar, para atender bien a un turista, es la misma inteligencia.
Unos subirán más escalones que otros, pero es la misma escalera.
Y los peldaños de abajo son los mismos para la física nuclear que para el manejo de un campo. Para todo se precisa la misma mirada curiosa, hambrienta de conocimiento y muy inconformista.
Se termina sabiendo, porque antes supimos estar incómodos por no saber.
Aprendemos porque tenemos picazón y eso se adquiere por contagio cultural, casi cuando abrimos los ojos al mundo.
Sueño con un país en el que los padres le muestren el pasto a los hijos chicos y le digan: “¿Sabés qué es eso?, es una planta procesadora de la energía del sol y de los minerales de la tierra”.
O que les muestren el cielo estrellado y hagan piecito en ese espectáculo para hacerlos pensar en los cuerpos celestes, en la velocidad de la luz y en la transmisión de las ondas.
Y no se preocupen, que esos uruguayos chicos igual van a seguir jugando al fútbol. Sólo que, en una de esas, mientras ven picar la pelota puedan pensar a la vez en la elasticidad de los materiales que la hacen rebotar.

CAPACIDAD DE INTERROGARSE
Había un dicho: “No le des pescado a un niño, enséñale a pescar”.
Hoy deberíamos decir: “No le des un dato al niño, enséñale a pensar”.
Tal como vamos, los depósitos de conocimiento no van a estar más dentro de nuestras cabezas, sino ahí afuera, disponibles para buscarlos por Internet.
Ahí va a estar toda la información, todos los datos, todo lo que ya se sabe.
En otras palabras, van a estar todas las respuestas.
Lo que no van a estar es todas las preguntas.
En la capacidad de interrogarse va a estar la cosa.
En la capacidad de formular preguntas fecundas, que disparen nuevos esfuerzos de investigación y aprendizaje.
Y eso está allá abajo, marcado casi en el hueso de nuestra cabeza, tan hondo que casi no tenemos conciencia. Simplemente aprendemos a mirar el mundo con un signo de interrogación, y esa se vuelve la manera natural de mirar el mundo.
Se adquiere temprano y nos acompaña toda la vida.
Y sobre todo, queridos amigos, se contagia.
En todos los tiempos, han sido ustedes, los que se dedican a la actividad intelectual, los encargados de desparramar la semilla.
O para decirlo con palabras que nos son muy queridas: ustedes han sido los encargados de encender la admirable alarma.
Por favor, vayan y contagien.
¡No perdonen a nadie!
Necesitamos un tipo de cultura que se propague en el aire, entre en los hogares, se cuele en las cocinas y esté hasta en el cuarto de baño.
Cuando se consigue eso, se ganó el partido casi para siempre. Porque se quiebra la ignorancia esencial que hace débiles a muchos, una generación tras otra.

EL CONOCIMIENTO ES PLACER
Necesitamos masificar la inteligencia, primero que nada para hacernos productores más potentes. Y eso es casi una cuestión de supervivencia.
Pero en esta vida, no se trata sólo de producir: también hay que disfrutar.
Ustedes saben mejor que nadie que en el conocimiento y la cultura no sólo hay esfuerzo sino también placer.
Dicen que la gente que trota por la rambla, llega un punto en el que entra en una especie de éxtasis donde ya no existe el cansancio y sólo queda el placer.
Creo que con el conocimiento y la cultura pasa lo mismo. Llega un punto donde estudiar, o investigar, o aprender, ya no es un esfuerzo y es puro disfrute.
¡Qué bueno sería que estos manjares estuvieran a disposición de mucha gente!
Qué bueno sería, si en la canasta de la calidad de la vida que el Uruguay puede ofrecer a su gente, hubiera una buena cantidad de consumos intelectuales.
No porque sea elegante sino porque es placentero.
Porque se disfruta, con la misma intensidad con la que se puede disfrutar un plato de tallarines.
¡No hay una lista obligatoria de las cosas que nos hacen felices!
Algunos pueden pensar que el mundo ideal es un lugar repleto de Shopping centers.
En ese mundo la gente es feliz porque todos pueden salir llenos de bolsas de ropa nueva y de cajas de electrodomésticos…
No tengo nada contra esa visión, sólo digo que no es la única posible.
Digo que también podemos pensar en un país donde la gente elige arreglar las cosas en lugar de tirarlas, elige un auto chico en lugar de un auto grande, elige abrigarse en lugar de subir la calefacción.
Despilfarrar no es lo que hacen las sociedades más maduras. Vayan a Holanda y vean las ciudades repletas de bicicletas. Allí se van a dar cuenta de que el consumismo no es la elección de la verdadera aristocracia de la humanidad. Es la elección de los noveleros y los frívolos.
Los holandeses andan en bicicleta, las usan para ir a trabajar pero también para ir a los conciertos o a los parques.
Porque han llegado a un nivel en el que su felicidad cotidiana se alimenta tanto de consumos materiales como intelectuales.
Así que amigos, vayan y contagien el placer por el conocimiento.
En paralelo, mi modesta contribución va a ser tratar de que los uruguayos anden de bicicleteada en bicicleteada…

INCONFORMISMO
Les pedía antes que contagien la mirada curiosa del mundo, que está en el
ADN del trabajo intelectual.
Y ahora agrando el pedido y les ruego que contagien inconformismo.
Estoy convencido que este país necesita una nueva epidemia de inconformismo como la que los intelectuales generaron décadas atrás.
En el Uruguay, los que estamos en el espacio político de la izquierda somos hijos o sobrinos de aquel semanario Marcha del gran Carlos Quijano.
Aquella generación de intelectuales se había impuesto a sí misma la tarea de ser la conciencia crítica de la nación. Anduvieron con alfileres en la mano pinchando globos y desinflando mitos.
Sobre todo el mito del Uruguay multicampeón.
Campeón de la cultura, de la educación, del desarrollo social y de la democracia.
¡Qué íbamos a ser campeones de nada!
Y menos en esos años, en las décadas de los cincuenta y sesenta, donde el único récord que supimos conseguir fue la del país de Latinoamérica que menos creció en veinte años.
Sólo nos superó Haití en ese ranking.
Esos intelectuales ayudaron a demoler aquel Uruguay de la siesta conformista.
Con todos sus defectos, preferimos esta etapa, donde estamos más humildes y ubicados en la real estatura que tenemos en el mundo.
Pero tenemos que recuperar aquel inconformismo y tratar de metérselo debajo de la piel al Uruguay entero.
Antes les decía que la inteligencia que le sirve a un país es la inteligencia distribuida.
Ahora les digo que el inconformismo que le sirve a un país es el inconformismo distribuido.
El que ha invadido la vida de todos los días y nos empuja a preguntarnos si lo que estoy haciendo no se puede hacer mejor.
El inconformismo está en la naturaleza misma del trabajo que ustedes hacen.
Se precisa que se nos haga a todos una segunda naturaleza.
Una cultura del inconformismo es la que no nos deja parar hasta conseguir más kilos por hectárea de trigo o más litros por vaca lechera.
Todo, absolutamente todo, se puede hacer hoy un poco mejor que ayer.
Desde tender la cama de un hotel a matrizar un circuito integrado.
Necesitamos una epidemia de inconformismo. Y eso también es cultural, eso también se irradia desde el centro intelectual de la sociedad a su periferia.
Es el inconformismo el que ha ganado el respeto a pequeñas sociedades y a lo que hacen.
Ahí andan los suizos, cuatro gatos locos como nosotros, que se dan el lujo de andar por ahí vendiendo calidad suiza o precisión suiza.
Yo diría que lo que de verdad venden es inteligencia e inconformismo suizos, ese que tienen desparramado por toda la sociedad.

LA EDUCACION ES EL CAMINO
Y amigos, el puente entre este hoy y ese mañana que queremos tiene un nombre y se llama educación.
Y mire que es un puente largo y difícil de cruzar.
Porque una cosa es la retórica de la educación y otra cosa es que nos decidamos a hacer los sacrificios que implica lanzar un gran esfuerzo educativo y sostenerlo en el tiempo.
Las inversiones en educación son de rendimiento lento, no le lucen a ningún gobierno, movilizan resistencias y obligan a postergar otras demandas.
Pero hay que hacerlo.
Se lo debemos a nuestros hijos y nietos.
Y hay que hacerlo ahora, cuando todavía está fresco el milagro tecnológico de Internet y se abren oportunidades nunca vistas de acceso al conocimiento.
Yo me crié con la radio, vi nacer la televisión, después la televisión en colores, después las transmisiones por satélite.
Después resultó que en mi televisor aparecían cuarenta canales, incluidos los que trasmitían en directo desde Estados Unidos, España e Italia.
Después los celulares y después la computadora, que al principio sólo servía para procesar números.
Cada una de esas veces, me quedé con la boca abierta.
Pero ahora con Internet se me agotó la capacidad de sorpresa.
Me siento como aquellos humanos que vieron una rueda por primera vez.
O como los que vieron el fuego por primera vez.
Uno siente que le tocó en suerte vivir un hito en la historia.
Se están abriendo las puertas de todas las bibliotecas y de todos los museos; van a estar a disposición, todas las revistas científicas y todos los libros del mundo.
Y probablemente todas las películas y todas las músicas del mundo.
Es abrumador.
Por eso necesitamos que todos los uruguayos y sobre todo los uruguayitos sepan nadar en ese torrente.
Hay que subirse a esa corriente y navegar en ella como pez en el agua.
Lo conseguiremos si está sólida esa matriz intelectual de la que hablábamos antes.
Si nuestros chiquilines saben razonar en orden y saben hacerse las preguntas que valen la pena.
Es como una carrera en dos pistas, allá arriba en el mundo el océano de información, acá abajo preparándonos para la navegación trasatlántica.
Escuelas de tiempo completo, facultades en el interior, enseñanza terciaria masificada.
Y probablemente, inglés desde el preescolar en la enseñanza pública.
Porque el inglés no es el idioma que hablan los yanquis, es el idioma con el que los chinos se entienden con el mundo.
No podemos estar afuera. No podemos dejar afuera a nuestros chiquilines.
Esas son las herramientas que nos habilitan a interactuar con la explosión universal del conocimiento.
Este mundo nuevo no nos simplifica la vida, nos la complica.
Nos obliga a ir más lejos y más hondo en la educación.
No hay tarea más grande delante de nosotros.

EL IDEALISMO AL SERVICIO DEL ESTADO
Queridos amigos, estamos en tiempos electorales.
En benditos y malditos tiempos electorales.
Malditos, porque nos ponen a pelear y a correr carreras entre nosotros.
Benditos, porque nos permiten la convivencia civilizada.
Y otra vez benditos, porque con todas sus imperfecciones, nos hacen dueños de nuestro destino. Aquí todos aprendimos que es preferible la peor democracia a la mejor dictadura.
En los tiempos electorales, todos nos organizamos en grupos, fracciones y partidos, nos rodeamos de técnicos y profesionales, y desfilamos frente al soberano.
Hay adrenalina y entusiasmo.
Pero después, alguien gana y alguien pierde.
Y eso no debería ser un drama.
Con unos o con otros, la democracia uruguaya seguirá su camino e irá encontrando las fórmulas hacia el bienestar.
Nos toque el lugar que nos toque, allí vamos a estar tratando de poner el hombro.
Y estoy seguro de que ustedes también.
La sociedad, el Estado y el Gobierno precisan de sus muchos talentos.
Y precisan aún más de su actitud idealista.
Los que estamos aquí, nos acercamos a la política para servir, NO para servirnos del Estado.
La buena fe es nuestra única intransigencia. Casi todo lo demás es negociable. 
Gracias por acompañarme.

SIN PALABRAS, SÓLO APLAUSOS.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

2012: Alineación y balance(o)



Se está yendo un año raro, difícil de calificar, cuya evaluación puede resultar más compleja de lo que parece. Por eso, más que con hechos, me quedo con los pensamientos que me generaron.

Ahí van (no en orden de importancia):

- Nuestro sistema democrático tripartito está obsoleto.
- Las redes sociales, además de conectarnos, muchas veces nos pueden atrapar como si fuéramos peces.
- Messi es lo mejor que le pasó al fútbol. Y junto a Jordan, lo mejor que le pasó al deporte.
- Leer es más importante que mirar.
- Viajar en transporte público es ser insultados por el gobierno durante al menos 2 horas diarias.
- Lo que más nos cuesta tener, es coherencia.
- La gente mala leche por lo general tiene más poder.
- Amiguismo mata talento.
- La "gente humilde" puede ser la más prepotente y soberbia de nuestra sociedad.
- Violencia es mentir. Seguido.
- Argentina es el país del Eterno Retorno.
- Hay pocas actividades más divertidas que conjeturar.
- Todos tenemos un facho adentro. Nos divierte, pero a veces nos asusta.
- La "Ley de Medios" debería llamarse "Ley de Miedos".
- Hay mucho amateur con poder.
- Estar peor nos sale cada vez más caro.
- La Teoría de Supercuerdas nos dice que podemos estar hechos de música.
- La AFIP es el Gran Hermano de Orwell, 28 años después.
- Ahorrar es un privilegio, pero también una actitud.
- La paciencia es el bien más escaso.
- En realidad, es el tiempo el que nos va perdiendo.
- Todo puede ser una sorpresa, sólo hay que estar atentos.
- Hay mucha gente trucha, mucha.
- Hacer el bien es más rentable que hacer el mal.
- Si buscáramos la paz mental, lograríamos la paz mundial.
- Es más legítimo un cacerolazo organizado que un estadio lleno de obsecuentes a sueldo.
- Tenemos un gobierno cada vez más "regresista".
- Argentina es un país para pocos.
- Desarrollar una buena careta puede resultar más eficaz que desarrollar una buena cabeza.
- Lo importante es dar la impresión de que trabajás mucho.
- Mucho cultor de "volver a la naturaleza" o de "meditación trascendental" desesperado por el iPhone 5.
- "Tener buena onda" está siendo cada vez más importante que "ser profesional".
- Si en el país tenés a alguien que NO desapareció en los '70, a este gobierno NO LE IMPORTÁS.
- Haciendo cosas "en nombre de" o "porque él/ella lo hubiera querido", es como se comenten los errores más graves.
- Es tan vergonzoso que en un país haya millonarios, como que haya mendigos.
- La justicia, más que un concepto, es la última línea que nos separa de lo salvaje.
- Hay muchas reuniones, muchas opiniones, muy pocas decisiones.
- Muchas veces, "Más" es peor que "Mejor".
- No hay "todos y todas", hay "nosotros y ellos".
- Necesitamos un Día del Feriado.
- Podemos perder la fe, pero no la capacidad de asombro.
- Gracias a internet, cada vez dependemos menos de los medios masivos de comunicación. Pero debemos ser más responsables con lo que consumimos.
- Nunca hay tiempo para hacer las cosas bien, pero sí para hacerlas dos veces.
- Todos mienten. Pocos lo hacen bien.
- De todo lo que hacemos durante el día, muy pocas cosas son realmente importantes.
- Los problemas no se resuelven con tan sólo "ponerle onda".
- Importan más los personajes que las personas.
- Se puede dejar de "estar", pero no de "ser".
- Mejor que intentar "ser alguien", es intentar "ser uno mismo".

Por un 2013 con más ideas y menos insights.

Salud!

domingo, 11 de noviembre de 2012

Un Gobierno ATL



El de Cristina Fernández de Kirchner es un gobierno que, en términos publicitarios, vive pensando en ATL. Para los neófitos, cabe aclarar que ATL (del inglés "Above The Line") es el tipo de publicidad que utiliza medios publicitarios convencionales, a saber:

  • Televisión
  • Gráfica (diarios y revistas)
  • Radio 
  • Vía Pública
Cuando digo "pensar" no me refiero solamente a que el gobierno utiliza estos medios para publicitar sus supuestos "logros" y propuestas, sino a que también sus ataques se centran en empresas que poseen medios relacionados con el ámbito ATL. El Grupo Clarín es el más claro (y poderoso) exponente.

Los kirchneristas suelen darle una gran importancia a los medios convencionales como presuntos formadores de opinión, además de ser los principales transmisores y diseminadores de ideologías, ya sean estas propias, de otras expresiones políticas o del ámbito privado. Apuestas como las de la Ley de Medios, que muchos esperan tenga su súmmum el 7D, confirman esta acepción.

Por otro lado, también debemos reconocer que el peronismo y sus derivados han sabido utilizar ciertas herramientas BTL ("Below The Line") para mostrar y consolidar su poderío sobre las masas. Esto puede verse reflejado en las diversas manifestaciones (auténticas o inauténticas) que han organizado a lo largo de su historia y en todo el sistema de "merchandising" y "marketing de guerrilla" que las rodearon.

Sin embargo, la manifestación del jueves pasado nos ha demostrado que el gobierno nacional, al igual que muchas grandes empresas y agencias de publicidad del país, aún no han sabido (o no han querido) asimilar el nuevo paradigma comunicacional de este tiempo: Internet.

Sin la presencia de la redes sociales, hubiera sido difícil no sólo "organizar" (por llamarlo de algún modo) la manifestación sino que también hubiera resultado débil la propagación de los mensajes que convocaban a la misma. Más allá de la falta de homogeneidad en los preceptos de aquellos que participaron en la marcha, hubo un concepto que unificó todas las temáticas de la protesta y que conectó transversalmente todos los reclamos: el "hagámonos escuchar".

Ese precepto, además de aunar las temáticas y pensamientos en la etapa previa a la manifestación, fue el que luego impulsó a la ciudadanía a salir la calle.

Y es aquí donde finalmente el mundo virtual se conectó con el real, para crear un modo comunicacional que, a mi entender, va a marcar el mundo los próximos años: la interconexión Online<-->Offline. Porque si algo nos mostró el #8N (nomenclatura que se identifica con las redes sociales) es que la comunicación que no incluya y se retroalimente de ambos "mundos" perderá no sólo fuerza sino también cohesión.

Es por eso que resulta interesante pensar en cómo será nuestro país una vez que la "Operación 7D" se concrete, ya que creo firmemente en que la descomposición de los multimedios ATL (en caso de darse) no afectará seriamente los modos de pensar y expresarse de la mayor parte de la sociedad, ya habituada a informarse, compartir y debatir a través de la red de redes. Es decir, la desaparición o mutación de diarios, revistas, canales, programas de TV y radio; no cambiará dramáticamente la sociedad ni la hará más justa y plural como arguye el oficialismo, porque eso es algo que ya se logró gracias a Internet, y a la gente que la usa, por supuesto. 

miércoles, 3 de octubre de 2012

Jeff Bradley y compañía.




"Adobe Illustrator dejó de funcionar."

Por tercera vez en el día, el Illustrator se te cerró solo. Sin embargo, esta última vez tuvo un grado de cinismo importante: el bendito programa se cerró justo después de que cliquearas en “Save As” (que dado el caso debería ser renombrado a “Save Ass”).

Menudos hijos de puta estos tipos de Adobe, que además te publican sus nombres ni bien arranca el programa, como diciendo “Si nos querés putear, por lo menos aprendete nuestros nombres”. Mejor hacerse socio del “Corel Club”, por lo menos ahí te podés armar un grupo de autoayuda.

El tema es que el archivo que se acababa de cerrar, y que por supuesto no guardaste con antelación, era nada menos que el rediseño del nuevo logo de Bebsi, “la marca de gaseosas n°2 del mundo”, un eslogan que más de una vez quisiste proponer pero que por razones obvias nunca te animaste a hacerlo. Además, vos diseñás, esas cosas se las tenés que dejar a los redactores, a los sobrinos del cliente o a las amas de casa de los focus groups.

Tampoco hubiera sido éste un gran problema si no fuera porque ya son las 19.36 hs y la presentación es mañana por la mañana (al igual que la mayoría de las presentaciones importantes, como si la tarde no fuera un buen momento para presentar y después irse cada uno a su casa). Aunque claro, vos no vas a ser parte de la misma, ya que el mérito frente al cliente se lo tiene que llevar tu jefe. Para eso está.


Así que no te queda otra manera de descargarte que putear a los 4 vientos a Jeff Bradley, Simon Chen, Teresa Crotty, Paul George, David Holloway, Carlos Icaza, Satoski Komiyama, Adam Lane, David MacLachlan, Rashmi Mittal, I’lam Mougy, John Moyer, Ning-Ju Nan, Teri Pettit, Devshi Pindoria, Chris Quartetti, Rob Sargent, Frank Stokes-Guinan, Darin Tomack, Ty Voliter, Hiromi Watanabe, Mike Abbott, Lee Baumgardner, Paula Shill, Jim Clark, Eric Floch, Ian Giblin, Ryo Ishibe, Theresa Johnston, Miji Kim, Hào Anh Lê, Todd Macadangdang, Yutaka Maro, Brian Miyakusu, Takashi Morifusa, Sei Ozaki, Kevin Pham, Makiko Sashiki, Sumiko Showalter, Brenda Sutherland, Karen Tanner, Trina Wai, Aaron Welton, Reiko Yoshidome, Ted Zeng, Rachel Kane-Cooley, Britt Miura, Marsha Tjandra, Leon Brown, Philip Guindi, Terry Hemphill, Takashi Iwamoto, Lydia Varmazis, Heather Bowman, Margot McClaughry, David Durkee, John Farmer, Akiko Sonoda Sherry, Ryan Stubblefield, Max Wendt, Matt Wormley, Paul Asente, Lubomir Bourdev, Stephen Schiller, Mike Schuster, Peter Skirko, Martin Newell, Ashutosh Ahluwalia, Hironmay Basu, Rajesh Budhiraja, Abhinav Chakravarty, Paresh Goel, Gautam Kachru, Pankaj Kapoor, Pankaj Mathur, Hardeep Singh Parmar, Parminder Singh, Gopinath Srinivasan, Jitu Borah, Ashutosh Chaturvedi, Ajay Chhokra, Mona Girdhar, Pankaj Goel, Lalit Jain, Ritesh Kapoor, Sachin Kaushik, Sameer Khanuja, Ravi Kiran, Jayasheela Kumar, Anish Kumar, Gagan Malhotra, Devendra Marwaha, Neeraj Nandkeolyar, Sameera Ramachar, K. Balaji, Pranjal Bhatnagar, Nitin Garg, Sumeer Goyal, Rahul Gupta, Amit Kumar Jain, Kapil Jain, Mohit Kalra, Prasun Mathur, Anubha Rastogi, Gurpreet Singh, Sachin Soni, Samantha Bailey, Rajarshi Bardhan, Malay Sankar Barik, Brian Baxter, Rahul Bhattacharyya, Jason Blazick, Mark Boardman, Brenda Burden, Chad Freeman, Christian Kline, Lance Kuykendall, Anh Lam, Charles Lasseter, Matthew Laun, Thomas Lin, Kate Lucas, Carrie Lynch, Sounav Maikap, Patrick Nopp, Craig Pendleton, Jonathan Pollack, Tracy Popenhagen, Jason Prozora-Plein, Annette Shacklett, Don Skirvin, Mark Stevenson, Satish Thakur, Suying Yang, Chris Kritzer, Rachel Magnus, Kevin Mackey, John Richetta, Young-Chi Tan and Jiaming Tao, Allyson Flowers, Debbie Young, Dalia Ackner, Sohrab Amirghodsi, Vida Amani, Michiharu Ariza, David Arnold, Jesper Storm Bache, Lars Borg, Allan Bradley, Steve Brooks, Christopher Butler, Laurie Byrum, Rik Cabanier, Steve Carlsen, Perry Caro, Scott Chai, Dan Clark, Peter Constable, Ioana Danciu, Michael Daumling, Chris Deighan, Gordon Dow, Terence Dowling, Mark Francis, Jeff Herrin, Stuart Gill, Sheri Gish, Paul Holland, Malcolm Holser, Ken Kameda, Alex Keith, Manish Kulkarni, Judy Lee, Noam Lorberbaum, Alan McLachlan, John Morris, John Mostrom, Andreas Morgen, Eric Muller, John Nash, Jennifer Ogle, Alex Parenteau, Sairus Patel, Jeff Peters, David Pond, Andy Poupart, Tom Sackett, Jim Sandman Jr., John Renner, Rick Rocheleau, Tim Roth, Russ Schmidt, Mohit Srivastava, Abhijit Tamhane, Isak Tenenboym, Jack Valois, Christina Wang, Tim Wojtaszek, Vivek Agrawal, Maki Aoki, Jaxon Brooks, Tom Burbage, Hui Chen, Li-Wha Chen, Mike Engler, Patryce Farrell, David Forthoffer, Steven Fransen, Jeff Gehman, Shelley Gooch, Tom Hart, Jeff Jiao, David Klaphaak, Akarsha Kumar, Margaret Lem, Chung-Yee Liew, Babak Mahbod, Doug McBride, Jay Kumar Murari, Mina Nishimura, Chie Oshima, Chang-Min Pak, Srinivas Peri, Deanna Quinones, Lee Richardson, David Rodenborn, Brian Ronan, Tom Sackett, Vladimir Samarskiy, Noriko Takahashi, Kiyotaka Taki, Carroll Thomas Jr., John Townsend, David Tristram, Tom Watson, Rick Wayne, Omar Wilson, Eleanor Wong, Jiebo (Jane) Xu, Lilian Zhuo, Elba Sobrino, Tim Stahlke, Cindy Dorsa, Michele Free, Frits Habermann, Digby Horner, Kristen Kelln, Antonia Mora, Donald Olson, Lee Richardson, Mary Rourke, Gwen Garrison, Mike Houser, David Lopez, Greg Wootton, Brendan Clavin, Judit Gal, Seiichi Okazaki, Leandro Reis, Annie Tai, Lily Wen,Mike Booth, Anabela DaSilva, James Parker, Tom Ruark, Kashmira Shukla, Bill Baeck, Judy Bogart, Barbara Carey, Wendy Katz, Laura Turnidge, Diane Catt, Barbara Mulligan, Patrick O’Neill, Christine Yarrow, Mark Niemann-Ross, Shane Tracy, Anja Salinger-Carsley, Tony Fazio, David Metzger Senya Mizuta, Lavi Sheppard-Moran, Paul Cohen, Denise Ellett, Ruth Manson, Bill Moberly, Katie O'Neill, Lupe Perez, Irene Smith, Debbie Strout, Mai Torralba, Kelly Sjolander, Micki Nute, Nicole Bok, Masataka Hattori, David Kelly, Goichi Kitazume, Masahiko Kozuka, Ken Lunde, Ernie March, Ryoko Nishizuka, David Parsons, Thomas Phinney, Robert Slimbach, Christopher Slye, Carol Twombly, Taro Yamamoto, Tetsuya Araki, Bur Davis, Jim DeLaHunt, Yukio Kawamata, Hyolin Kim, Mika Nakamura, Alexander Born, Dan Brotsky, Thomas Hahn, Tom Juhasz, Darrell Klotzbach, Lance Lewis, Boris Pruessmann, Martin Rehfeld, Ingo Richter, Ole Roel, Hartmut Warncke, Eric Wilde, Jock Williams, Nitin Arora, Rakhi Jain, Ann Garrido-Nakagawa, Carlos Moreno, Sandeep Nigam, Bruce Showalter, Frank Biederich, Michael Jamrosy, Frank Soetebeer, Dirk Meyer, Veronika Schlick, Frank Doessel, Jochen Hagenstroem, Sebastian Dimpker, Adam McDonald, Thomas Demeo, Bob Schaffel, Wade Heninger, Akiko Birk, Alan Lillich, David Franzen, Shawn Donat, Gunar Penikis, Dianna Callesen, Rob Corell, Cris Rys, Amy Durocher, Andrea Cheung, Bill Houston, Chris Dunn, Chris Paduan, Craig Schamp, John Richetta, John Trammel, John Xu, Katherine Nadell, Kevin Yang, Leo Liu, Manish Sharma, Mark Bennett, Matt Shafer, Mohit Sharma, Muru Palaniappan, Nagendra Bangalore, Pete Falco, Reggie Adkins, Robert Russell, Rohit Paliwal, Rolf Kosmalski, Rum Ngo, Steve Balo, Tiffany Dodge, Tim McFarland, Wei Cheng, Bob Free, Claudia Galvan, Dinesh Balebail, Jordan Dea-Mattson, Kelly Osterling, Kevin Stewart, Mukesh M Sharma, Mukul Gupta, Nora Calvillo, Peter Sumnicht, Peter Trudelle, Rodney Smith, Shyam Vijay, Warren Peet, Alan Johnson, Christopher Aiello, Dennis Eckersley, Iouri Tchernoousko, Joseph Gauthier, Mehul Patel, Todd Cotton, Yumika Tanaka, Andy Markham, Anubhav Saini, Demian Godon, Harinder Sandhu, Hongchau Tran, Jeff Broiles, Jun Shim, Kevin Cheng, Manmeet Kaur, Marcel Bulanon, Namrata Parmar, Nobuo Griffin, Prachi Mani, Pritom Baruah, Rajesh Chadha, Sazzadur Rahman, Tom Semple, Vivek Adlakha, Vivek Bhide, Vivek Misra, Caleb Belohlavek, Ginna Baldassare, Hans Grande, Mihir Nanavati, Ainsworth Moore, Anabela DaSilva, James Parker, Susanna Chan, Suzy Vargas, Kelly Sjolander, Jennifer Ruehr, Robert Pierce, Bob Murata, Frederick Aliaga, Wilson Chan, Heather Fassio, Kirsten Harris, Blanche McDade y, por qué no, a Steve Jobs, quien si bien no tuvo nada que ver con el incidente, se tiene merecida más de una puteada “maquera”.


Después de liberar tu enojo apropiadamente (recordá siempre que no podés agarrártela con la compu porque es de la empresa, no tuya), respirás hondo, rememorás esas 2 clases de meditación que tomaste para no quedarte afuera de las conversaciones con tus compañeros de laburo, y te lanzás a comunicarle la mala nueva a tu jefe, quien seguramente te pedirá de manera amable que cedas (recordá siempre que en este negocio no se pagan horas extra) algunas horas más de tu noche para finalizar ese logo que “será el centro neurálgico (sic) de nuestra presentación”.

Dicho y hecho: hoy sale clavada furiosa (ecualizando el adjetivo con tu estado de ánimo). Aunque claro, la única persona que se va a quedar a pernoctar en este hotel alojamiento de la comunicación y la creatividad, vas a ser vos. Y todo eso gracias a ese grupo de gente maravillosa que, al igual que en tu caso, se ha quedado largas noches dando las puntadas finales a este exitoso programa de diseño vectorial. Programa que, sin embargo, nunca alcanza la perfección ya que cada año se lanza una nueva versión corrigiendo errores de las ediciones previas. Lo que tranquilamente podría llamarse un “testeo permanente”.

Pero bueno, al menos tenés la idea en la cabeza (antes también la tenías ya diseñada en el Illustrator, pero qué le vas a hacer), lo cual posibilita un ahorro de tiempo importante. Sólo resta prepararse un buen café (si así puede llamarse a esa especie de petróleo que sale de la máquina de origen nacional), atornillarse a la silla y darle duro. Además, estar sólo en la agencia tiene sus beneficios: podés escuchar la música que te gusta a todo volumen, andar descalzo, aflojarte un poco la ropa, eructar, tirarte pedos, chequear tranquilamente tus mails. En resumen, lo que hacés normalmente en tu casa cuando estás freeleando (recordá siempre que está muy mal visto freelear en la agencia).

Arrancás de nuevo. Pasa una hora y el logo está casi cerrado. Salvaste el archivo varias veces. Bien. Todo va viento en popa, aunque en tu caso además de viento va alguna que otra cosa más. Ahora toca armar el manual de marca, una boludez, ya que la agencia tiene una plantilla que usa para todas sus presentaciones donde lo único que cambian son los logos y algunas de sus aplicaciones. El chamuyo no cambia. Nunca.

Te pedís una pizza para cenar, con la esperanza de que cuando llegue ya tengas todo terminado. Cosa que, milagrosamente, pasa. No tanto por tu rapidez para laburar, sino más que nada por la lentitud del delivery. Son las 23.41 hs y ya estás listo para irte a casa. Al final, esto de la publicidad no es taaaan estresante como dicen, sólo te piden algún que otro sacrificio. Sacrificios que generalmente no son bien recompensados, pero esa es otra historia.

Ya pediste el taxi. Sólo resta mandarle el mail con el archivo a tu jefe. Nada, 5 minutos más y te tomás el palo. Abrís el programa de correo, cliqueás en “Nuevo mensaje”, escribís la dirección de tu jefe, le hacés una pequeña descripción del laburo para que tenga material para mentir explicar durante la presentación y arrastrás el archivo para tirarlo en la ventana y adjuntarlo. Ya casi está. Ya casi. ¿Está?

No. El programa de e-mail no soporta enviar archivos tan pesados, superiores a 10 MB. Sí, en la era de los HD de 1 TB, 10 MB para un SMTP es mucho. Qué HDP. Otro más.
 
¿Y ahora qué hacés? La agencia no tiene FTP (ya odiás las siglas) y el taxi acaba de llegar. Rápido de reflejos, grabás el archivo en tu pendrive con la intención de mandarlo desde tu segunda casa (recordá siempre que pasás proporcionalmente más tiempo en la agencia que en tu hogar). Te tomás el taxi y 33 minutos después ya estás en tu departamento. Llegás, pero la luz se fue. Sí, corte general de energía eléctrica en todo el edificio. Como dice Fito Páez, el mundo está lleno de hijos de puta, y hoy se pusieron todos de acuerdo para cagarte a vos.

Desesperado, intentás recordar dónde hay un cibercafé cerca. Pero recordás que los cibers ya casi no existen más. Como las canchas de paddle, los videoclubs y tu vida social. Necesitás un plan B. B de berreta. B de boludo. B de bobo. B de Beto, el único tipo que conocés que puede estar despierto a esa hora y que además puede tener el Illustrator instalado en su compu. Salís corriendo para su casa.

Caminás 15 cuadras. Todos los edificios están iluminados, si algún departamento está oscuro es porque la gente que vive ahí se fue a dormir. O está cogiendo. Intentás recordar cómo era coger. Se te hace difícil. Y hablando de no tener sexo, llegás a lo de Beto.

Alberto Norberto Berto, primogénito de otros hijos de puta con 0% de creatividad para pensar el “naming” de su hijo, fue compañero tuyo en la UBA durante un par de años. Compañero. Ni amigo, ni compinche. Aunque él nunca lo entendió así y siempre se las arreglaba para estar todo el tiempo a tu lado. 

Así que después de que ambos se recibieron (milagro), hiciste todo lo posible para evitar algún tipo de contacto real con él. Por supuesto que lo agregaste a Facebook y a otras redes sociales, como hace la mayoría de las personas con esa gente que ya no quiere ver más pero le da un “no sé qué” dejarlos de lado también en el mundo virtual.

Bueno, Beto hoy iba a ser tu Salvador. Como Dalí. Como Allende. Como Bilardo.

Le tocás el timbre y él te abre con su calzones palometeados a la vista y usando una remera con la cara del Maestro Yoda. Mirás la remera y lo mirás a él. La remera le gana por afano. Lo saludás efusivamente, le comentás tu problema y él se ofrece a ayudarte. Capaz lo juzgaste mal y el tipo no era tan pesado y boludo como parecía en la facultad. Capaz.

Te sentás en su compu, una PC con un par de años de rodaje, pero que al parecer se la banca. Pensás que después de todo la guerra “Mac vs. PC” es otra pelotudez marketinera más. Bueno, como la mayoría de las guerras. Metés el pendrive. No te lo reconoce. Nunca te reconocen nada, ni la gente ni ahora las computadoras.

Volvés a putear a Jeff Bradley y compañía, pero esta vez la cortás en Carlos Icaza. No hay mucho tiempo, tenés sueño, estás cansado, a tu lado está Beto y hace mucho que no cogés. Todo mal. Beto dice “Uy, me parece que tengo que actualizar el Illustrator 10”. “Más bien, pelotudo”, pensás, pero no se lo decís. A cambio, con ojos cansados le preguntás “¿Te jode si lo rehago en tu compu? En casa no tengo luz”. Beto sonríe y asienta con la cabeza, mientra responde “Obvio, aparte nos podemos poner al día”. “Ponerse al día”, como si las relaciones entre personas se basaran en deudas sociales o cuotas atrasadas que hay que saldar constantemente.

Te aguantás 3 horitas peleando con el Illustrator 10, redescubriendo sus menúes y herramientas, mientras Betito te cuenta cómo él tampoco coge ni tiene vida social alguna más allá de las reuniones del Corel Club.

Pero bueno, ahí estaba, el trabajo al fin terminado. Después de horas sin dormir, casi sin comer ni respirar, por fin terminaste. Sólo que te olvidaste de un detalle: nunca lo salvaste. No podés ser tan pelotudo. Así que, temblando, vas con el puntero del mouse recorriendo la pantalla. Lo ubicás en el menú Archivo. Cliqueás. El menú se despliega. Bajás hasta la opción “Guardar”. Seguís temblando. Cliqueás. Aparece la ventanita con la barra de progreso que dice "Guardando Ilustración". 25%. 48%. 79%. 0%.

El Illustrator se te vuelve a cerrar solo.

Y en ese instante pensás en lo pronto que vas a poder estar al lado de Steve Jobs. Aunque él no tenga nada que ver.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

El desacuerdo como potenciador creativo

 

La mayoría de la gente instintivamente intenta evitar el conflicto, pero como Margaret Heffernan nos muestra, el "buen" desacuerdo es fundamental para el progreso. Ella ilustra (a veces contraintuitivamente) cómo los mejores socios no son  las"cámaras de eco" y cómo los grandes equipos de investigación, relaciones y empresas permiten a la gente estar en desacuerdo profundamente.

Partiendo de lo que Heffernan expone, me parece que el tema del desacuerdo "constructivo" resulta fundamental para el desarrollo del proceso creativo. Si bien hay miles de libros y técnicas como el "brainstorming", que propugnan por el desacuerdo, la divergencia de opiniones y los debates enriquecedores, suele suceder que estas teorías fallan a la hora de ser puestas en práctica, básicamente debido a un factor (una variable, si queremos ser más técnicos) imposible de soslayar: el ser humano.

Y cuando hablamos de seres humanos en medio de un proceso creativo, también entran en juego las relaciones de poder propias de toda interacción social. Como los publicitarios bien sabemos, no es lo mismo participar de un brainstorming con otro creativo, que con tu jefe o el cliente mismo. Por lo general, cuando hay una diferencia marcada de poderes, ya sean fácticos y/o emocionales, la tendencia al desacuerdo (siempre hablada en términos constructivos) tiende a disminuir naturalmente.

Resulta raro que una idea o "punta" propuesta por una persona con más poder que uno sea dejada de lado en primera instancia, ya que las críticas (si las hay) tienden a ser más benevolentes, ya sea por miedo a crear una imagen negativa en los interlocutores o por una cuestión de quedar bien frente a ellos. Por otro lado, muchos tienden a creer que su poca o nula participación en el proceso creativo los eximirá de una culpa futura si la idea fracasa o no cumple con las expectativas. El "lo pensé, pero no lo dije" resulta familiar en esas ocasiones.

El peligro reside en que esas ideas, especialmente aquellas demasiado vagas, incompletas o alejadas de las reales necesidades; tienden a seguir su camino hacia la concreción sin voces u opiniones que aporten otro tipo de mirada sobre el tema, ya sea para enriquecerla o para mostrar su inviabilidad.

Es por eso que muchas veces vemos concretadas ideas que abundan en puntos débiles, que son incompletas o inconsistentes y no logran alcanzar los objetivos propuestos. Y ahí es donde empieza la "caza de brujas", buscando culpables o responsables, cuando muchas veces es el proceso mismo el verdadero causante del fracaso. Pero claro, como en todo proceso, puede tornarse difícil identificar la/s causa/s detrás de la falla, y más cuando la cantidad de variables en juego ascienden a un número considerable.

Debido a esto creo que es recalcable el hecho de empezar a considerar el "desacuerdo constructivo" como una herramienta fundamental a la hora de potenciar el proceso creativo. Me parece que los "contra" tienen mucho más potencial que los "pro", ya que estimulan nuestro pensamiento. Cuando decís o creés que algo está "bien" o "perfecto", tu cerebro descansa en la conformidad, pero cuando empezás a distinguir las imperfecciones es ahí donde las neuronas se activan, estimuladas por la búsqueda de nuevas soluciones o mejoras.

La perfección reconforta, la imperfección estimula.
Sólo hay que perderle el miedo al desacuerdo, y usarlo a favor nuestro.